Un regalo imperial
Bienvenidos a la Malaca hispanorromana del s. I d.C. El teatro data de este siglo y fue mandado construir por el emperador Augusto, ya en época imperial. Estuvo activo no obstante solo durante dos siglos, abandonándose en el s.III d.C. y situándose sobre parte de su estructura instalaciones de una fábrica de salazones, para confeccionar entre otras cosas, la afamada salsa romana Garum (a base de pescado). De hecho, podéis ver algunas piletas aún bajo la pirámide de cristal frente al teatro.
Abandono y descubrimiento
Ya a partir del s.V d.C., se emplazó una necrópolis sobre parte del mismo (quedan algunos restos de tumbas próximos al centro de interpretación). Con el transcurso del tiempo, el teatro quedó prácticamente enterrado y no fue hasta el año 1951 cuando, durante unas obras, aparecieron los restos de la gradas, arcos y demás elementos. Imaginaos la emoción y maravilla que supuso desenterrar semejante joya monumental de hace dos mil años al completo, emplazado debajo de la alcazaba musulmana.
Cómo ver el teatro
Iniciad vuestra visita en el centro de interpretación para poneros en contexto, y luego daros un tranquilo paseo por el graderío, escenario y demás, retrotrayéndoos a la época romana y su representación de las artes escénicas. De noche el teatro está iluminado y junto con la alcazaba forman un conjunto monumental precioso y único, puesto que el primero yace a los pies del segundo, otro monumento histórico espectacular de siglos posteriores, como es la alcazaba musulmana. Una opción para ver una panorámica estupenda del teatro es subir a la terraza Batik del hotel del mismo nombre, tanto de día como de noche. Por cierto, en verano se hacen festivales y representaciones, por lo que si os interesa, informaros en la web.
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