Un templo en la playa
Medio escondida en un bosquecillo de eucaliptos y prácticamente en la playa, nos topamos de repente con esta basílica paleocristiana visigoda del s.VI d.C., cuyos cimientos, de un metro de altura aproximadamente, muestran con absoluta claridad la disposición de la misma y algunos de sus elementos. La basílica consiste en tres naves y es de forma rectangular, con ábsides semicirculares situados de forma opuesta el uno del otro en el lado este y en el oeste. Además, tenía una necrópolis donde se han encontrado más de doscientos enterramientos que abarcan distintas épocas, desde el Imperio Romano hasta el s.VII. Parece ser que el edificio se construyó sobre un posible templo anterior ubicado en el mismo sitio.
Un pez simbólico
Pero lo más chulo y llamativo, uno de esos elementos históricos visuales que de repente nos teletransportan al pasado de los tiempos, en este caso el de los primeros cristianos en la península, es la pila bautismal hecha de una única pieza de piedra y con forma de pez en su exterior, claro símbolo cristiano y con los siete escalones que corresponden a los siete grados del misterio del Espíritu Santo descritos posteriormente por San Isidoro de Sevilla en su Libro de los Números (ver ficha sobre San Isidoro en “Personajes Históricos”): tres de descenso, un escalón central y tres de ascensión.
Trasladarte al pasado es un maravilloso (y necesario) sentimiento e inclinación humanos, por lo que retrocede por un momento al siglo VI d.C. en la incipiente España visigoda y visualiza los primeros cristianos congregados aquí realizando bautismos frente al amanecer del sol sobre el mar…
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