¡Aaaargh qué susto!
Correcto Hispanautas, ese frío en la entrepierna es lo que se siente cuando se mira hacia abajo desde el puente. Y no es para menos porque estáis a casi 100 metros por encima del nivel del fondo del tajo de Ronda, por donde fluye el río Guadalevín, que en árabe significa “río de leche”. Estáis sobre el Puente Nuevo, obra faraónica que se construyó entre 1759 y 1793, utilizando materiales propios de la masa rocosa del propio tajo, para unir las dos zonas principales que conformaban la antigua Arunda, su nombre romano original. El puente es una maravilla arquitectónica y atrae a visitantes por doquier.
No fue el primero
Desde el siglo XVI y tras la conquista de la ciudad por las tropas cristianas, se intentó construir puentes que unieran los dos barrios de la villa de Ronda. Hubo un primer intento en el mismo siglo XVI, pero fallido por las enormes dificultades técnicas. En un segundo intento, ya en la época del rey Felipe V, se construyó un arco de unos 35 metros de anchura, que resultó también un fracaso, pero esta vez con víctimas mortales, al derrumbarse seis años después y llevarse consigo cincuenta personas al fondo del tajo.
El puente actual
Fue el genial arquitecto…
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